lunes, enero 16

El PSOE en su encrucijada final


Publicado en Navarra Información y Gara

No es la primera vez que el PSOE se ha situado en su encrucijada, aunque esta parezca la definitiva.

Lo ocurrido en el Comité Federal del pasado sábado demuestra que se encuentra justo ahí. Después del terrible mes de Octubre, de los tumbos que ha ido dando desde que de una manera deshonrosa permitió a Rajoy y su corrupto PP seguir gobernando, ha dado una última lección del esperpento en el que está metido.

Las lúcidas palabras de uno de los pocos intelectuales que le quedan, José Antonio Pérez Tapias, que junto con Andrés Perelló había presentado una propuesta de primarias y Congreso Extraordinario en el mes de Abril, indican la falta de democracia de quien debiera ser adalid de la misma.

Un fantasma de pasado como José Blanco se permitió impedir la votación al grito de “yo he hecho los estatutos, yo los interpreto”, al más puro estilo de “el poder soy yo”. Prácticas autoritarias frente a un deseo de democratización del partido, que impregna unas bases socialistas alzadas en armas contra la tiranía.

Unas bases que han llenado el país de plataformas y colectivos defensores del No, de luchadores por lograr esa democracia interna, de gentes que pelean por unas primarias limpias y urgentes. No ha podido ser, al final la Gestora, una especie de títere manejada por Susana Díaz, ha impuesto su rodillo en un órgano plagado de gentes que ganan del partido, que deben su salario a él y que temen perderlo con posturas contrarias al poder establecido.

Así después de 17 intervenciones en contra acaban convirtiéndose en apenas 5 votos a la hora de la verdad, cuando un brazo alzado puede suponer tu despido fulminante de tu puesto de trabajo. Quizás hasta que no exista una norma que evite que más del 25  o 30 % de ese máximo órgano de decisión pueda estar en manos de liberados, sean internos o institucionales, no se pueda trasladar a él el sentir de la afiliación.

A las pocas horas uno de los que abandonaron a Pedro Sánchez, de los que cambiaron el no por la abstención, Patxi López, anuncia su candidatura. ¿Está el dubitativo ex Secretario General detrás de esta candidatura? ¿Está alentada por Susana Díaz en ese intento de “divide y vencerás”?
Quizás ambas, pero lo que resulta evidente es que después de este movimiento, por otro lado anunciado hace semanas, la opción de Sánchez pierde fuelle y le exige una concreción inmediata para no quedar absolutamente difuminada.

Mientras tanto todo el movimiento revolucionario explosionado en el interior del PSOE, asiste entre perplejo e indignado a este lamentable espectáculo, sin saber muy bien qué se puede hacer.

Y esa es realmente la pregunta: ¿qué hacer?

Sólo existen dos hipótesis posibles para ese ilusionante y novedoso movimiento surgido de unas bases cansadas de manipulación, de ser ninguneadas, ignoradas por una cúpula de burócratas.

Antes que nada y aunque sea de manera dolorosa, dejar constancia de que el plan A, que Pedro Sánchez liderara la revuelta, puede haber dejado de existir. Tiene todo el apoyo si decide continuar, es el líder incuestionable de esta revuelta, pero resulta necesario, imprescindible que baje a la arena de manera inminente y aclare su situación.


Si se diera el final del plan A, de manera inmediata debemos diseñar con urgencia un plan B que pudiera recoger lo que aún quede de ese poderoso ejército. Dependiendo del tiempo empleado éste será más o menos numeroso, de ahí lo urgente del movimiento. 

Un ejército diezmado pero aún con capacidad de plantar batalla necesitará un nuevo líder que recoja la bandera abandonada por Sánchez. Debe ser del grupo del No, en ningún caso de quienes en el fragor de la anterior batalla abandonaron ese principio. Eso deja fuera lógicamente a un Patxi López difuminado y blando.

En estos dos largos meses ha habido un grupo de diputados del No, de las gentes que se lo jugaron todo para mantener la dignidad del socialismo, que se han recorrido este país de norte a sur y de este a oeste, agrupación tras agrupación, acto tras acto, rodeándose de miles de militantes que veían en ellos la representación de la dignidad.

De entre ellas y ellos (más ellas que ellos) emerge una figura con capacidad de liderazgo y experiencia política profunda: Odón Elorza. Político bregado en circunstancias difíciles en la Donosti de los años de plomo y fuego, que plantó cara al mundo de ETA, pero que al mismo tiempo tuvo una inmensa capacidad de consenso, incluso con ellos. Una figura respetada en ambas orillas de aquel río de aguas turbulentas.

Una figura así necesita el socialismo de futuro, valiente, honesto, coherente, de izquierdas, con un bagaje ideológico e intelectual consistente.

Ese periplo por las agrupaciones le ha hecho conseguirse el respeto y apoyo de la  militancia de base. Se lo ha currado después de votar No a Rajoy y el PP, de ser leal a los principios aprobados y también al líder hasta que este ha dicho basta, hasta aquí llego y se ha bajado del carro.

Si toma esa decisión debe rodearse de quienes en estos meses han estado en este lado de la barricada, desde ideólogos como José Antonio Pérez Tapias, Andrés Perelló o Josep Borrell, hasta las decenas de gentes que se ha encontrado en su largo periplo, cuadros medios y gente sana del partido. Ningún general, ni siquiera coronel.

Después lo justo sería que Pedro Sánchez apoyara a quienes le han sido leales en este sainete esperpéntico, no solamente a él sin también a sus principios. Las ideas que han ido desgranándose en cada una de esas reuniones por las han ido pasando Odón, junto con diputadas del no como Zaida Cantero, Susana Sumelzo o Luz Martínez Seijo.

Que sea una candidatura coral del No, con las gentes que fueron leales al espíritu socialista, gentes de izquierdas, con un programa nuevo para la refundación de un PSOE en su encrucijada vital, justo al borde del precipicio.

Sin importar mucho el apoyo que pueda tener, porque lo importante es que alguien valiente mantenga alzada la bandera de aquel movimiento, que estas maniobras sucias, traicioneras y subterráneas no acaben con aquella ilusión. Después poner negro sobre blanco las propuestas en un programa de futuro no solo del socialismo, también de la izquierda.

Hay que intentarlo, no se puede, no se debe dilapidar, tirar por la borda todo el activo de ese movimiento único e histórico. Hay que animar a Odón a que dé el paso y a Pedro a que le apoye, con el resto del No como una gran marea de cambio en el socialismo. Si no somos capaces de convencerle que sea otro, u otra, pero que el día que votemos haya una papeleta del NO. Veremos….

Fdo.: José Luis Úriz Iglesias (Afiliado al PSC viviendo en Navarra)


Villava-Atarrabia 16 Enero 2017

miércoles, enero 11

Qué pedir al 2017



Artículo publicado en Deia el 11 Enero 2017

Durante los 68 años de mi vida creo que el año más negro vivido dentro y fuera de nuestro país es el que nos acaba de dejar, el terrible bisiesto 2016 y eso que viví una parte del franquismo. Copiando a los antiguos romanos cabe definirlo como “annus horribilis” por su trayectoria y por la devastación que ha dejado a su paso.

Ahora comienza un nuevo año, el 2017, cada inicio solemos en privado o en público, en lo personal o colectivo, pedirle al recién nacido una serie de deseos. Estos son los míos en este inicio:

Primero de nada que no se cumplan las ocho profecías de Nostradamus que según sus intérpretes pasarían desde la muerte de un papa progresista como Francisco, la ingobernabilidad de EE.UU., pasando por un holocausto nuclear, o un gran terremoto en occidente. Negro panorama que visto desde el momento en que se publica esta reflexión no parece tan lejano, al menos en algunos de los temas.

Pero eso son las predicciones y deberíamos en el inicio del año situarnos en los deseos. Quizás el más importante sea en lo colectivo, que seamos capaces de rebelarnos ante tanta injusticia, ante la inmensa crueldad de un capitalismo que ha sido capaz de renacer de sus cenizas a costa del esfuerzo y sufrimiento de las capas populares.

Que de una vez por todas aparquemos nuestra apatía, nuestro acojono o nuestra cobardía y seamos capaces, junto a la mayoría de la ciudadanía de alzarnos y luchar, luchar con las pocas armas que aún tenemos, incluso recuperando formas de lucha ya olvidadas. Viendo el desolador panorama actual no parece demasiado fácil conseguirlo.
En un mundo, en especial el primero, cada vez más individualista e insolidario no es muy probable que de pronto surja un movimiento de estas características. Habría que hacer una breve referencia a que si esto vale para la mayoría del personal, no lo es para una minoría de personas que aún mantienen la bandera de la solidaridad y el compromiso con riesgo y sacrificio.

Así lo ocurrido con los activistas Begoña Huarte y Mikel Zuloaga indica estas dos verdades, que existe una inmensa mayoría que pasa de lo que les esté ocurriendo a los refugiados, de sus sufrimiento, pero al mismo tiempo que gentes como ellos son capaces de jugársela para ayudarles. Al menos ambos mantienen la esperanza de un mundo mejor.

Por ahí debe ir otra de las peticiones igualmente difíciles de conseguir. Que la situación en lugares como Siria, Afganistán, Iraq, o Turquía se vaya encauzando desde medidas diferentes que bombardear masacrando a la población civil y este nuevo año sea el de la solución de un conflicto que es el causante directo, o indirecto, del terrorismo que nos asola.

Quizás sea ingenuo pensar, que si algunas mentes enloquecidas dejan de ver por nuestras televisiones como se desangran niños y mujeres en sus lugares de origen, se abstengan de tener impulsos criminales. Al menos que se vayan atenuando.
Mirando a las tres superpotencias cabe pedir un poco, o mucho de sensatez a sus dirigentes, nuevos o antiguos. Produce escalofríos  ver que el futuro de la humanidad este año pueda estar en manos de psicópatas. Quizás la única esperanza sea que al menos sus asesores eviten que lleven al mundo a su extinción definitiva.

En este caso también la cuestión económica puede tener una importancia vital. Si el proteccionismo que defiende Trump, choca con el dragón emergente de China, o las ambiciones desmesuradas de un Putin inescrutable, la cosa puede ponerse muy fea, en especial para una Unión Europea anclada y mirándose al ombligo.

También cabe hacer peticiones en lo referente al medio ambiente, e igualmente con los mismos protagonistas. La Cumbre de Paris se cerró con un acuerdo histórico contra el cambio climático. Los 195 países reunidos en la capital francesa lograron ese acuerdo para limitar el aumento de la temperatura del planeta que cada vez resulta más peligrosa. Por primera vez la comunidad internacional se lo tomaba en serio.

Pero ahora las nuevas ideas de Trump pueden hacerlo peligrar y por eso hay que pedirle a este nuevo año que también ahí prevalezca de sensatez.

Otra petición tiene que ver con la izquierda, con la de aquí y la de allí, absolutamente desnortada, con crisis internas profundas, incapaz de dar alternativas a los grandes retos del siglo XXI. De ahí que se debe pedir al 2017 que primero ordenen sus diferentes casas y luego sean capaces de entenderse para poder enfrentarse a una derecha más unida que nunca, en lo político y en económico.

Esta izquierda necesita ideólogos, o por lo menos sacar provecho a los pocos que aún le quedan, curiosamente todos ellos de edad avanzada y también lógicamente ideología.  Las nuevas generaciones viven tan deprisa que son incapaces de observar la realidad y encontrar instantes de reflexión y sosiego.
También hay peticiones para el inconcluso proceso de paz, en los tres ejes que aún quedan por resolver: desarme, situación de los presos y exiliados y convivencia. Ejes en los que afortunadamente existe un Foro Social Permanente que a contracorriente aporta alternativas y propuestas.

En un momento en el que los Estados español y francés se empeñan en poner palos en la rueda de una bici ya de por sí desgastada. El último incidente saldado con la detención de cinco activistas en Louhossoa acusados de poseer un arsenal de armas de ETA, cuando lo que realmente estaban haciendo era favorecer lo que los gobiernos impiden: que ETA se desarme definitivamente, demuestra esta actitud totalmente denunciable.

Por eso le pido al 2017 que el camino emprendido por el Foro Social Permanente en la conferencia de Aiete II, sirva para que el resto, especialmente los Gobiernos, lo recorran hasta lograr cerrar definitivamente este doloroso episodio de nuestra historia.
También hay peticiones sobre comportamientos sociales de efecto global. Leyendo la competición abierta sobre cuáles eran las palabras del año, la final estuvo entre dos que tienen que ver con ello, posverdad y populismo. De alguna manera indican el camino que al menos el primer mundo está recorriendo en eso que se denomina comportamiento humano.

Posverdad es un nuevo término que sustituye a lo que antaño definíamos como mentir, manipular, o tergiversar. Ahora en estos nuevos tiempos estas actitudes execrables se convierten en “circunstancias en que los hechos objetivos influyen menos en la formación de la opinión pública, que los llamamientos a la emoción y la creencia personal”. Recuerda a ese dicho popular de, “no hay peor ciego que el que no quiere ver”.
Por eso otra de las peticiones sería que la gente no se deje engañar por campañas de los medios de comunicación o las redes sociales y sea capaz de separar por su propia observación y raciocinio lo que es cierto de lo que no lo es.

La otra palabra que ha inundado el pasado año la política en general es “populismo”. Que por cierto tiene diferentes acepciones dependiendo de quien la utilice y contra quien lo haga.

Si nos quedamos con la definición más correcta, “tendencia política que dice defender los intereses y aspiraciones del pueblo”, parece evidente que se podía aplicar a cada partido existente sea de derechas o de izquierdas. Pero la realidad es que populismo acaba siendo la utilización demagógica de la acción política, para mediante planteamientos engañosos intentar engañar a la sociedad.

Ambas palabras se parecen en eso del engaño y por tanto también aquí cabe pedir a esa sociedad que se intenta manipular, para que tenga la capacidad suficiente de evitarlo desde la observación, el análisis y la reflexión. Difícil pero conveniente.

Me conformaría con que pueda ver hecho realidad en lo que me queda de vida, una parte importante de lo que le pido a este pobre 2017 que ya debe estar agobiado al leer esta larga lista de peticiones. Pero si hoy tuviera que elegir una sola de ellas me decantaría por la paz. La paz allí y la paz aquí. Una paz que evitara la terrible tragedia de los refugiados.

Por último y como no podía ser menos, deseo todo lo mejor en este nuevo año para los que me leen ahora y también para los que no lo hacen.

Fdo.: José Luis Úriz Iglesias (Afiliado al PSC viviendo en Navarra)

Villava-Atarrabia 9 Enero 2017






lunes, enero 2

Un mundo a la deriva



Artículo publicado en DEIA el 2 Enero 2017

Empecé a imaginar este artículo escuchando la brutal canción de Quique González “La vida te lleva por caminos raros”. Comienza con esta estrofa:

La vida te lleva por caminos raros .. 
por la esquina más perdida de los mapas, 
por canciones que tú nunca has cantado. 
La vida te lleva por caminos raros.

Observar el mundo actual lleva a esa conclusión. Ver la peligrosa situación a la que nos lleva la reciente elección de un loco como Donald Trump en EE.UU., sus recientes decisiones en especial los nombramientos de sus colaboradores, millonarios cada uno de ellos más esperpéntico o un general retirado denominado “Perro loco”, indica que nos lleva por caminos raros.

Caminos raros son los que se recorren en Siria, en Afganistán, en Iraq, los atentados brutales de Turquía o Egipto que llenan de cadáveres sus calles mientras escribo estas líneas. O el silencio sobre un Mediterráneo en el que no caben ya más cadáveres de gentes que huyen del horror. De ese horror que ya adivinaba el Coronel Kurtz en “El corazón de las tinieblas” de Joseph Conrad, posteriormente hecha película de culto con Apocalypse Now.

Observar lo ocurrido en la ciudad Sira de Alepo en la que se está produciendo un colapso humanitario histórico nos indica que el horror está más cerca de lo que podamos imaginar. Saber que miles de personas, la mayoría mujeres y niños después de batir el record de ciudad sitiada de la historia aún se encuentran atrapadas entres innumerables fuegos, sin saber dónde ir, rodeados de muerte y destrucción produce escalofríos.

Verlo confortablemente desde nuestra occidental casa llena de comodidades genera sensaciones contradictorias.  Uno se siente avergonzado, falso e hipócrita mientras a la misma hora que se escribe etas líneas allí están al límite de lo tolerable, incluso superando ese límite.

¿Qué se puede hacer para evitarlo? Dese luego denunciarlo. ¿Resulta eso suficiente? Indudablemente no, lo que conduce a un estado de depresión y melancolía estéril.

Caminos raros que recorre la vieja Europa, la que parecía vacunada contra los extremismos después de lo ocurrido en la II Guerra Mundial y que de nuevo en su corazón de las tinieblas, en Austria o Alemania, nos sobrecoge con su recuerdo.

Cierto es que Austria ha evitado su primer match ball al darle el triunfo a un ecologista veterano como Alexander Van der Bellen, evitando que un miembro de la extrema derecha, Norbert Hofer llegara a un puesto de esa relevancia. Pero no debemos de olvidar que han estado cerca, muy cerca.

Los mismos caminos raros por los que transita la política francesa en la que ante una izquierda atónita y dividida, emergen dos derechas extremas, la  neo fascista liderada por Marine Le Pen y la cuasi fascista de François Fillon, candidato elegido en las recientes primarias de Los Republicanos. El más derechas de las derechas.

Mientras la izquierda francesa del PSF transita también por caminos raros, descuartizándose en luchas fratricidas a pesar del gesto de un Hollande a la baja que ha decidido no estorbar, gesto que le honra. El único capaz de dar la batalla parece ser un Manuel Valls que casualmente se sitúa en el ala más derechista de los socialistas franceses. Mal síntoma.

En Italia recorren igualmente su peculiar camino raro, en este caso muy a la italiana. La metedura de pata de un Matteo Renzi que creyéndose sobrado ha acabado por perder un referéndum convocado de manera irresponsable, al más puro estilo Cameron y su Brexit británico, les lleva de nuevo a un callejón sin salida.

Por cierto, que también ese irresponsable referéndum permitió emerger a otra figura de extrema derecha, Nigel Farage, el primero en reunirse con el ahora todo poderoso Donald Trump. Curioso y preocupante.

Ahora el Presidente de la República Italiana, Sergio Mattarella intenta un movimiento continuista proponiendo como Primer Ministro a una persona de confianza del propio Renzi, su ministro de Asuntos Exteriores Paolo Gentiloni. Camino raro de gobierno Renzi sin Renzi, para que vuelva de nuevo Renzi.

No debemos olvidar que Italia se debate entre cuatro figuras a cada cual más controvertidas, el guaperas Renzi, el capo Berlusconi, el peligroso payaso Beppe Grillo líder de un extraño movimiento como el “Cinco Estrellas”, populista escorado hacia la derecha y el neo fascista Umberto Bossi de la Liga Norte. Eso sí que es transitar por caminos raros.

La vida lleva por caminos raros al inconcluso proceso de paz. Las últimas operaciones en Francia, en especial la última en la localidad de Louhossoa en la que se han detenido a agentes sociales implicados en coordinar el desarme de ETA, confirma una posición enrocada del gobierno español, con la extraña complicidad del francés. La sociedad civil está empeñada en cumplir el papel que éstos no ejercitan y desde el Foro Social Permanente en el que colaboro, se está en disposición de hacerlo. Una pena la posición del PP y en especial del PSOE en este tema. ¿Cómo se entiende que ETA desee desarmarse definitivamente y el gobierno lo impida?

Dejo para el final el transitar por caminos raros de nuestro país y en especial del PSOE. Después de un culebrón de once mese Rajoy fue investido Presidente del Gobierno casi más por una planificada estrategia de desgaste desde los poderes fácticos, que “haberlos haylos”, que porque la lógica política nos llevara a esa conclusión.

Por el camino dejó a un Partido Socialista “hecho unos zorros” con dos Comités Federales propios de una película de Berlanga, una Gestora que camina a trompicones y un Pedro Sánchez que no sabemos si está o se le espera.

Tampoco Podemos camina por lugares soleados, empeñados en descuartizarse unos a otros siguiendo el ejemplo socialista. Es como si el guión de lo que está ocurriendo en ambos partidos lo estuviera escribiendo el gurú Arriola.

La consecuencia es una oposición balbuceante, dispersa, sin rumbo, que también aquí ha fortalecido a la derecha más rancia y extrema.

La única esperanza es la verdadera revolución interna de las bases socialistas que no admiten ciertos giros y que mantienen su lucha por la democratización del partido y la necesidad de las primarias y el Congreso con la máxima urgencia. Se organizan a través de plataformas, de Socialistas en pié, u otros movimientos de manera dispersa y por tanto debilitada.

Sólo la reciente reunión en el Ateneo de Madrid, lo que ya se va conociendo como el “Espíritu del Ateneo”, parece haber puesto un poco de cordura a través de un documento constructivo y de consenso. Allí gentes como Odón Elorza, José Antonio Pérez Tapias, Andrés Perelló, Josep Borrell, Cristina Narbona, más una treintena de cuadros históricos y de Izquierda Socialista intentan poner algo de sensatez en esta dispersa situación. La izquierda del PSOE parece retomar la voz en un momento que es más necesaria que nunca.

Si las voces emergentes dentro de esa izquierda de Errejon a Pérez Tapias y Odón Elorza quedan laminados en sus próximos procesos internos, ya no quedará ninguna esperanza y la derecha tendrá la vía expedita para gobernar durante muchos años. Vivimos por tanto momentos históricos en los que como dice el dicho popular “debemos echar toda la carne en el asador”. Este es el momento, este el lugar.

Como conclusión cabe asegurar que en este final de un complejo 2016 el mundo camina hacia su deriva por caminos raros, algunos como el de las agresiones al planeta parecen autodestructivos. Que en pleno cambio climático, con los polos derritiéndose y las ciudades, ríos y mares con la mayor polución de su historia, Trump elija como colaborador a un negacionista de esta situación nos debe producir escalofríos.

Pero la pregunta es ¿hacia dónde nos llevan estos caminos raros? ¿Podemos cambiar su rumbo?

Eso da para otro artículo.

Fdo.: José Luis Úriz Iglesias (Afiliado al PSC viviendo en Navarra)

Villava-Atarrabia 31 Diciembre 2016




miércoles, diciembre 21

Se necesita una revolución interna en los partidos políticos

Artículo publicado en Gara el 22 Diciembre 2016 y en Diario de Noticias de Navarra el 30 Diciembre 2016

La situación en el interior de los partidos políticos -de todos ellos- en lo que se refiere a la falta de democracia interna es manifiestamente mejorable. Los últimos acontecimientos que sobresaltan al PSOE, Podemos e incluso Cs así lo indican.

 Nacieron en el siglo XIX y prácticamente no ha evolucionado nada en esta cuestión. Se han convertido en una maquinaria electoral desideologizada en la que prima exclusivamente la disciplina -sumisión deberíamos denominarlo-, cercenando cualquier debate, cualquier disidencia que pueda suponer un peligro para las élites que los dirigen, aunque generalmente la disfracen con el ropaje de que eso debilita al partido y es castigado electoralmente por la sociedad.

Es probable que esto último sea cierto, ya que la sociedad actual aunque siga considerando a los políticos como uno de sus mayores problemas, castiga cuando en el interior se manifiestan riquezas ideológicas, debates enriquecedores. Esa contradicción es utilizada por sus dirigentes para cortar de raíz cualquier disidencia, cualquier discrepancia con el poder establecido, utilizando un instrumento cruel y deleznable que se conoce como “medidas disciplinarias”. Al principio como amenaza y a la larga con su aplicación estricta.

Por eso en los Estatutos que rigen su vida interna y externa, el apartado disciplinario es el más extenso. Leídos con detenimiento producen la sensación que todos ellos son claramente inconstitucionales, infringiendo muchos de los derechos básicos contemplados en nuestra Constitución.

Lo normal debiera ser que un afiliado tuviera los mismos derechos como ciudadano que como militante, y que las normas básicas que rigen la vida fuera de los partidos fueran de aplicación también dentro.

Lamentablemente eso no es así, y por eso en los últimos tiempos conflictos que debieran ser solucionados en clave interna trascienden al ámbito judicial. Qué mal está esto cuando ocurre una circunstancia así.

Los ciudadanos perciben en los partidos políticos una vocación enfermiza por ocupar parcelas de poder para utilizarlo en la búsqueda de un beneficio personal o colectivo al margen de los intereses generales de la sociedad.

Se muestran como estructuras de poder inaccesibles, como castas incontrolables por los ciudadanos, como máquinas de influencia que tienen sus propios códigos de conducta, comunicación y pacto, y que engañan y ocultan la realidad con el único fin de mantenerse en el poder al precio que sea.

¿Podemos afirmar que la estructura interna de los partidos políticos en España y su funcionamiento son democráticos como establece el referido texto fundamental? ¿Podemos sostener que la transparencia en su gestión y el control interno de sus representantes en las instituciones resulta satisfactorio, eficaz y suficiente? ¿De verdad que nuestros partidos "son instrumento fundamental para la participación política"?
Lamentablemente pocos ciudadanos se pronunciarían en sentido afirmativo a las tres preguntas. Lo cierto es que sufrimos un sistema de partidos que arrastra varios traumas no resueltos desde el inicio de la transición democrática.

Uno de ellos se refiere a la ausencia de imprescindible pluralismo político e ideológico en la vida interna de las organizaciones. Por la forma de producirse nuestra transición y por la falta de hábitos democráticos durante el franquismo, se impuso la idea de que cualquier debate ideológico interno implica inestabilidad y que tal situación "es castigada por los electores".

A diferencia del resto de los países europeos, entre nosotros, cualquier crítica o disidencia hacia la cúpula del partido se presenta como una "deslealtad". Los partidos no pueden ser cuarteles con mentalidad militar en aras a un bien superior que define el aparato burocrático correspondiente. "Los trapos sucios se lavan en casa, en el interior", claman algunos.

Falso. El primer compromiso que tienen los responsables políticos es con los ciudadanos y no cumplen con su obligación si ocultan su opinión sobre asuntos públicos o conductas irregulares "para proteger al partido". Tal comportamiento tiene que ver más con residuos del estalinismo que con la vida democrática en una sociedad plural.

Desde tal concepción, la mayoría de nuestros partidos políticos han generado unas tramas de poder interno y externo que, en la práctica huyen de cualquier control.
Quizás sea este el momento, aunque sólo fuera para recuperar la confianza perdida en el seno de nuestra sociedad, de poner fin a esta situación y emprender una profunda transformación de los Partidos Políticos en nuestro país. Quizás el primero que tenga el valor de hacerlo acabe teniendo un plus electoral inesperado.

Conseguir que dejen de ser una maquinaria al servicio de sus dirigentes, una fuente de empleo que genera dependencia a quien tiene el poder de repartirlo, que conviertan sus paredes de acero en cristales transparentes, con una mayor democracia interna, fomentando la libertad de expresión, debates activos, rotación constante en su dirección, incompatibilidad de cargos, límite de mandatos, listas electorales abiertas, etc., etc. Que se conviertan realmente en instrumentos al servicio de la sociedad, en los que cualquier cargo suponga un esfuerzo y no una prebenda.

Abrir ese debate, dentro y fuera de los mismos, al menos en los de izquierdas como el propio PSOE, y Podemos, con valentía, imaginación y audacia. Partiendo de una base fundamental: que todas las actuaciones disciplinarias abiertas queden en suspenso. Una especie de amnistía política que permita participar en el mismo a todas aquellas personas que tienen algo que aportar. Porque son precisamente éstas, las que han tenido el valor de enfrentarse a los “aparatos”, las que tienen una mayor capacidad intelectual y por eso están en esa situación. Probablemente lo más valioso de cada partido haya estado o esté bajo el peso de esa terrible disciplina interna.

Somos más quienes estamos a favor de esa profunda reforma. Los que apostamos porque el aire fresco inunde sus salas y despachos, que sean los más valiosos, quienes más valía intelectual e ideológica tengan y no los más serviles, lameculos, burócratas vulgares, los que dirijan estas naves. Somos más quienes desde la base -porque la base es inmensamente mayor que las cúpulas dirigentes- estamos exigiendo esos cambios, y quizás sea bueno y saludable que una profunda revolución interna acabe con el sistema actual.

Nuestros partidos funcionan a través de un sistema piramidal y oligárquico que se reproduce verticalmente y que reproduce otras cúpulas pequeñas, u oligarquías locales y regionales, que le deben su poder al vértice del partido y dependen de una complicidad política mutua. Es un sistema en el que la aparición del nepotismo y de las redes clientelares internas y externas del partido constituyen un auténtico "aparato de poder" que resulta imbatible.

Desde ese poder local o regional se distribuyen los cargos públicos a personas de estricta confianza, y, a su vez, tales personas influyen y controlan la vida interna del partido para que no cambie la correlación de fuerzas interna. El pluralismo, la transparencia y el control interno de la gestión desaparecen como por ensalmo, lo que explica la sorpresa que suscita, en ocasiones, la aparición de prácticas corruptas o abusos de poder insoportables.

Si además se exige silencio y aparece la figura de la "omertá" para mantener el poder y el respeto a los pactos clientelares, la democracia resultará derrotada, se convertirá en simple hojalata mientras las burocracias fortalecerán su resistencia al control. Éste es el debate hoy tanto en el PSOE donde las bases están en plena revolución interna, como en Podemos donde puede ocurrir en un futuro no muy lejano.

Veremos…………….

Fdo.: José Luis Úriz Iglesias (Ex parlamentario y concejal del PSN y actual militante del PSC)

Villava-Atarrabia 21 Diciembre 2016



lunes, diciembre 19

Reflexiones de un librepensador

En alguna ocasión, en los últimos tiempos con más razón, me he preguntado cómo me definiría desde el punto de vista ideológico. ¿Socialista? ¿Socialista, anarquista? ¿Socialista, liberal? ¿Liberal de izquierdas? Pero he llegado a la conclusión de que en realidad me considero "librepensador", o aunque pueda ser una redundancia "librepensador de izquierdas". Entendiendo por librepensador la definición clásica de "persona que forma sus opiniones sobre la base de la razón. Independientemente de la tradición, la autoridad o de creencias establecidas".

Además y como agravante, me considero utópico, que como aseguraba Galeano en una de sus geniales reflexiones es aquel que persigue la utopía, porque está en el horizonte: cuando uno camina dos pasos, ella se aleja dos pasos, cuando se camina diez pasos, ella está diez pasos más lejos. ¿Para qué sirve pues la utopía? Sirve para eso, para caminar, para avanzar, para crecer intelectual y humanamente.

Por tanto a la vista de cómo está la militancia política en estos tiempos, resulta casi una contradicción definirse así y al mismo tiempo militar…, perdón, sería más adecuado decir estar afiliado a un partido. Aunque viendo cómo se estructuran hoy en día tampoco sería tan desafortunado emplear ése término.

Utilizando la lógica, la mayoría de los afiliados a partidos considerados de la izquierda clásica deberíamos ser librepensadores, y además utópicos, pero me temo que eso no es así ya que la práctica de estos principios llevaría inexorablemente a la expulsión, o como mal menor la marginación en más o menos tiempo. La disciplina en los partidos políticos clásicos  está por encima de cualquier otra componente, véase si no los “avances” que intentan en este tema en los partidos de nuevo cuño como Podemos o Ciudadanos.

Ya se sabe que la disciplina si algo coarta es la libertad, también la de pensar, especialmente cuando el pensamiento se transforma en palabras y mucho más peligroso aún si se pone negro sobre blanco haciéndolo además público.

Ante esas circunstancias se me puede y debe preguntar: ¿Cómo se apaña un militante honesto para ser leal a su ideología librepensadora, y al mismo tiempo seguir militando en un partido político como el PSOE? Buena pregunta, de difícil respuesta. Quizás limitando la actividad librepensadora, o al menos dejándola en eso, en lo que se piensa, evitando en lo posible trasladarla a lo que se dice y mucho menos aún a lo que escribe.


En alguna ocasión ya he elucubrado sobre eso de la censura, la autocensura, o la existencia constante de Torquemada en el seno del PSOE por lo que la respuesta más correcta sería: practicando la autocensura, controlando en lo posible la extensión de tus ideas y mucho más aún tus críticas.

¿Eso supone una contradicción, o incluso una traición a esas ideas? Puede ser, pero al menos permite la supervivencia en una actividad política   que se desea mantener. Aunque hay que decir que a medida que pasan los años uno se vuelve menos pragmático, comienza a romper ataduras y compromisos, se va más ligero de equipaje llevando la ideología librepensadora a su máxima expresión, pase lo que pase, y tenga las consecuencias que tenga. En éste momento me encuentro en los convulsos tiempos que nos tocan vivir dentro del socialismo español.

Desprecio profundamente a los burócratas, casi siempre mediocres, que se dedican a coartar la libertad de expresión, quizás porque siempre he defendido que en los partidos políticos debería de cuidarse la heterodoxia como si de una especie en vías de extinción se tratara, porque la verdad es que quedar, lo que es quedar, quedamos bastante pocos heterodoxos en su seno.

La gente hoy llega a los partidos políticos como si de una oficina de colocación se tratara, con ánimo de medrar y para conseguirlo se impone la ortodoxia, el portarse bien y obedecer ciegamente al líder, convertirse en su acólito sin osar contradecirle en lo más mínimo. Ni siquiera en los grupos minoritarios o grupúsculos están bien vistos los heterodoxos, también entre los que van con la bandera de “rompedores”.

Esto no quiero que se interprete como una crítica a mi partido, porque probablemente en cualquier otro además de cómo estoy (marginado y ninguneado) estaría expulsado (obvio aquí mi experiencia anterior), en alguno incluso algo peor. Aún no se quema a los discrepantes en una hoguera, pero todo llegará. Mi crítica se dirige a todos, todos los partidos en general, y especialmente a los que se definen como progresistas o de izquierdas.

Aunque no nos confundamos, tampoco la sociedad actual tolera el librepensamiento. Bueno, cuando éste supone una crítica a los demás sí, pero si está dirigida a nosotros la cosa cambia porque se impone el sectarismo. Existen demasiadas sectas en la actividad política. No hay nada más que ver, o leer, las furibundas respuestas a algunas reflexiones

Como eso se suele transformar en epidemia, también algunos medios de comunicación se suman a la cruzada. Habitualmente éstos sólo sacan los artículos que son críticos con la actitud del partido al que se intenta debilitar, no porque respeten el librepensamiento sino para erosionarlo.

No vivimos una buena época para el librepensamiento. A pesar de ello habrá que aguantar. Intentaremos seguir los consejos de Bertolt Brecht: "Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles". Seguiremos luchando, al menos para que alguien aguante ésta vela hasta que otros más jóvenes vengan a relevarnos, aunque a la vista de lo que viene detrás no me extrañaría que nos muramos de viejos sujetándola.


En fin, alguna gente me suele decir que me estoy volviendo demasiado pesimista y crítico a la hora de valorar la sociedad actual. Será cosa de la edad, ya se sabe que algunos nos volvemos gruñones y cascarrabias con los años.

Reivindico pues el librepensamiento, la utopía y también otra cualidad ahora en desuso: la bondad. A menudo cuando te tachan de buena persona casi suena a insulto, por eso aunque se pueda interpretar que no tiene nada que ver con este artículo, no quisiera privarme de reflejar una frase que me ha parecido simplemente genial, dicha por Blanca Li: «Si tuviera que morir esta noche, quisiera tener la sensación de haber sido bueno. Cualquier tonto puede ser malo, pero la bondad precisa inteligencia».


martes, diciembre 13

La vida nos lleva por caminos raros

Artículo publicado en Diario de Noticias de Navarra, Gara y Navarra Información el 13 Diciembre 2016

Empecé a imaginar este artículo escuchando la brutal canción de Quique González de parecido título. Comienza con esta estrofa:
La vida te lleva por caminos raros .. 
por la esquina más perdida de los mapas, 
por canciones que tú nunca has cantado. 
La vida te lleva por caminos raros.

Observar el mundo actual lleva a esa conclusión, ver la peligrosa situación a la que nos lleva la reciente elección de un loco como Donald Trump en EE.UU., sus recientes decisiones en especial los nombramientos de sus colaboradores, millonarios cada uno de ellos más esperpéntico o un general retirado denominado “Perro loco”, indica que nos lleva por caminos raros.

Caminos raros son los que se recorren en Siria, en Afganistán, en Iraq, los atentados brutales de Turquía o Egipto que llenan de cadáveres sus calles mientras escribo estas líneas. O el silencio sobre un Mediterráneo en el que no caben ya más cadáveres de gentes que huyen del horror. De ese horror que ya adivinaba el Coronel Kurtz en “El corazón de las tinieblas” de Joseph Conrad, posteriormente hecha película de culto con Apocalypse Now.

Caminos raros que recorre la vieja Europa, la que parecía vacunada contra los extremismos después de lo ocurrido en la II Guerra Mundial y que de nuevo en su corazón de las tinieblas, en Austria o Alemania, nos sobrecoge con su recuerdo.

Cierto es que Austria ha evitado su primer match ball al darle el triunfo a un ecologista veterano como Alexander Van der Bellen, evitando que un miembro de la extrema derecha, Norbert Hofer llegara a un puesto de esa relevancia. Pero no debemos de olvidar que han estado cerca, muy cerca.

Los mismos caminos raros por los que transita la política francesa en la que ante una izquierda atónita y dividida, emergen dos derechas extremas, la  neo fascista liderada por Marine Le Pen y la cuasi fascista de François Fillon, candidato elegido en las recientes primarias de Los Republicanos. El más derechas de las derechas.

Mientras la izquierda francesa del PSF transita también por caminos raros, descuartizándose en luchas fratricidas a pesar del gesto de un Hollande a la baja que ha decidido no estorbar, gesto que le honra. El único capaz de dar la batalla parece ser un Manuel Valls que casualmente se sitúa en el ala más derechista de los socialistas franceses. Mal síntoma.

En Italia recorren igualmente su peculiar camino raro, en este caso muy a la italiana. La metedura de pata de un Matteo Renzi que creyéndose sobrado ha acabado por perder un referéndum convocado de manera irresponsable, al más puro estilo Cameron y su Brexit británico, les lleva de nuevo a un callejón sin salida.

Por cierto, que también ese irresponsable referéndum permitió emerger a otra figura de extrema derecha, Nigel Farage, el primero en reunirse con el ahora todo poderoso Donald Trump. Curioso y preocupante.

Ahora el Presidente de la República Italiana, Sergio Mattarella intenta un movimiento continuista proponiendo como Primer Ministro a una persona de confianza del propio Renzi, su ministro de Asuntos Exteriores Paolo Gentiloni. Camino raro de gobierno Renzi sin Renzi, para que vuelva de nuevo Renzi.

No debemos olvidar que Italia se debate entre cuatro figuras a cada cual más controvertidas, el guaperas Renzi, el capo Berlusconi, el peligroso payaso Beppe Grillo líder de un extraño movimiento como el “Cinco Estrellas”, populista escorado hacia la derecha y el neo fascista Umberto Bossi de la Liga Norte. Eso sí que es transitar por caminos raros.

Dejo para el final el transitar por caminos raros de nuestro país y en especial del PSOE. Después de un culebrón de once mese Rajoy fue investido Presidente del Gobierno casi más por una planificada estrategia de desgaste desde los poderes fácticos, que “haberlos haylos”, que porque la lógica política nos llevara a esa conclusión.

Por el camino dejó a un Partido Socialista “hecho unos zorros” con dos Comités Federales propios de una película de Berlanga, una Gestora que camina a trompicones y un Pedro Sánchez que no sabemos si está o se le espera. 

Tampoco Podemos camina por lugares soleados, empeñados en descuartizarse unos a otros siguiendo el ejemplo socialista. Es como si el guión de lo que está ocurriendo en ambos partidos lo estuviera escribiendo el gurú Arriola.

La consecuencia es una oposición balbuceante, dispersa, sin rumbo, que también aquí ha fortalecido a la derecha más rancia y extrema.

La única esperanza es la verdadera revolución interna de las bases socialistas que no admiten ciertos giros y que mantienen su lucha por la democratización del partido y la necesidad de las primarias y el Congreso con la máxima urgencia. Se organizan a través de plataformas, de Socialistas en pié, u otros movimientos de manera dispersa y por tanto debilitada.

Sólo la reciente reunión en el Ateneo de Madrid, lo que ya se va conociendo como el “Espíritu del Ateneo”, parece haber puesto un poco de cordura a través de un documento constructivo y de consenso. Allí gentes como Odón Elorza, José Antonio Pérez Tapias, Andrés Perelló, Josep Borrell, Cristina Narbona, más una treintena de cuadros históricos y de Izquierda Socialista intentan poner algo de sensatez en esta dispersa situación. La izquierda del PSOE parece retomar la voz en un momento que es más necesaria que nunca.

Como conclusión cabe asegurar que en este final de un complejo 2016 el mundo camina por caminos raros, algunos como el de las agresiones al planeta parecen autodestructivos. Que en pleno cambio climático, con los polos derritiéndose y las ciudades, ríos y mares con la mayor polución de su historia, Trump elija como colaborador a un negacionista de esta situación nos debe producir escalofríos.

Pero la pregunta es ¿hacia dónde nos llevan estos caminos raros?

Eso da para otro artículo.

Fdo.: José Luis Úriz Iglesias (Afiliado al PSC viviendo en Navarra)

Villava-Atarrabia 12 Diciembre 2016