lunes, febrero 20

¿Por qué asistí a ese homenaje?

El pasado sábado asistí al homenaje que el Gobierno de Navarra, junto con el Parlamento de Navarra y la Federación Navarra de Municipios y Concejos, hizo a las víctimas por actos de motivación política provocados por grupos de extrema derecha o funcionarios públicos.

O quizás mejor sería decir que fue un acto de reconocimiento y reparación. Reconocimiento de que también son víctima y reparación debido a los años que han pasado sin haberles tenido en cuenta.

Allí en representación de ese colectivo de víctimas intervinieron el hermano de Germán Rodríguez muerto en los aciagos incidentes de los San Fermines de 1978, miembro de LKI, o sea trotskista, la hermana de Mikel Zabalza y el hermano del desaparecido José Miguel Etxeberría. Ninguno de ellos miembro de ETA reconocido, o sea confirmado y comprobado, aunque los dos últimos con fuertes lazos de conexión.

En ese acto volví a reflexionar sobre mi papel allí como doble víctima, por un lado de la policía franquista en mis detenciones en Madrid de 1969 y 1970 militando en el PCE y CC.OO. y también de ETA y su mundo durante mi militancia en el PSOE en Navarra.

¿Qué hacía pues un chico como yo en un lugar como ese? Pues los mismo que en los diferentes homenajes a las víctimas de ETA en los que he intervenido, especialmente en los de mis compañeros Juan Mari Jáuregui y Ernest Lluch. Exactamente lo mismo.
Porque todos los discursos que allí escuché, al menos los que entendí por hacerlos en castellano, valían para todas, todas, las víctimas. Todos hacían referencias a los mismos derechos, a las mismas denuncias y condenas.

La violencia venga de donde venga es reprobable, condenable, incluso diría que mucho más si viene de los funcionarios públicos cuya misión es proteger los derechos humanos, esos que en algunos casos han cercenado.

ETA fue una banda criminal que asesinó a centenares de personas, que amedrentó a miles, que extorsionó, amenazó, que no respetó esos derechos humanos y por lo tanto merece nuestro rechazo, nuestro desprecio. Pero también quienes desde la otra orilla hicieron exactamente lo mismo, de paisano o de uniforme; estos también merecen nuestra repudia y condena.

Estuve allí como doble víctima y también solidario con el sufrimiento producido en ambas orillas de lo que fue un río de aguas turbulentas.

Reconozco que me faltó algo, quizás lo vi demasiado escorado hacia un lado, hacia una de esas orillas, porque también fueron de este tipo de víctimas gentes del PCE, de CC.OO, de ORT….Quizás una representación de ellos habría cumplido más el objetivo de ese acto.

Me hacía preguntas mientras escuchaba desgranar las diferentes intervenciones. ¿Era yo víctima si mis torturas fueron realizadas durante el franquismo en Madrid y como miembro del PCE y CC.OO.? ¿Lo era también por los 11 años de acoso que sufrí por parte de ETA y su entorno? ¿O por el contrario al tener estas peculiaridades quedaba excluido de ambos reconocimientos?

¿Mi equidistancia me situaba desde ambos bandos, en especial desde los más sectarios, como “tonto útil” o incluso como traidor?  En un mundo donde lo que prevalece es los “tuyos, tuyos” intentar ser equidistante o imparcial genera desconfianzas, quizás derivadas de las envidias de quienes no pueden serlo.

Preguntas de compleja respuesta, pero que dan pie a una reflexión más profunda. Creo que ha llegado el momento, después de cinco años del final de la violencia de ETA y su práctica desaparición, de no hacer distinciones, especialmente entre víctimas.

Una de las acepciones de la palabra “víctima” que contempla el RAE es “persona que sufre las consecuencias de un delito”. Cuestión que se puede y se debe aplicar a ambos colectivos. ¿No es igual de víctima Lluch que Germán? ¿No lo es de la misma manera Miguel Ángel Blanco o Mikel Zabalza? ¿Merecían ellos la muerte? No, por supuesto que no la merecían y por lo tanto todos ellos, como el título del acto del sábado, merecen nuestro reconocimiento y reparación, ellos y sus familiares.

Debemos trabajar, al menos quienes llevamos más de 30 años construyendo puentes, para que llegue un día en el que no existan diferencias, en el que podamos hacer un acto común para todos ellos, en el que nos podamos reconciliar, “ver el sufrimiento de otro” de manera definitiva.

Sí, estuve el sábado en ese acto, estuve desde mi condición de víctima y también desde mi condición de solidario con cualquier tipo de sufrimiento, venga de donde venga y lo haya infringido uno u otro. Me emocioné, me impliqué, y lo hice sin olvidarme de las otras víctimas ni un solo instante.

Creo en la convivencia, en la reconciliación, en la justicia, en la memoria. Por eso estuve, por eso estaré.

Fdo.: José Luis Úriz Iglesias (Afiliado al PSC viviendo en Navarra)

Villava-Atarrabia 20 Febrero 2017


martes, febrero 14

Una izquierda a la gresca

Artículo publicado en Deia el 14 Febrero 2017

De manera lamentable, especialmente para los intereses de las capas más desfavorecidas de la sociedad de este país (ponga aquí cada cual lo que desee), la izquierda como una especie de maldición bíblica, ha estado habitualmente a la gresca, repleta de conflictos internos y también entre las diferentes opciones políticas.

¿Quién no recuerda la lucha fratricida desarrollada durante la Guerra Civil, que probablemente fuera una de las causas de su derrota? Socialistas frente a comunistas, estos contra anarquistas, UGT enfrentada a la CNT, así durante todo el tiempo que duró la contienda. Debilitándose, desangrándose  y al mismo tiempo a la II República que acabó cediendo ante el fascismo llevando a España a años negros de penuria y sufrimiento.

A pesar de que aquel episodio de nuestra historia ha sido estudiado por las nuevas izquierdas, no parece que hayan aprendido de sus errores de entonces, más bien al contrario a la vista de los últimos acontecimientos.

Mientras tanto la derecha y el centro-derecha caminan con paso firme más unidas que nunca, fortalecidas en sus últimos congresos que se saldan con una unidad prácticamente absoluta. Tanto Ciudadanos como el PP, sus líderes Rajoy y Rivera han salido con sus liderazgos fortalecidos conscientes de que es la manera de ganar las elecciones y por tanto de conseguir el poder.

Cuando reflexionamos sobre esa derecha nos preguntamos cómo es posible que en España, al igual que ocurre en Francia, Bélgica, Grecia o Alemania no exista un partido de extrema derecha fuerte y consolidado. La respuesta resulta evidente, porque aquí están en el seno del PP, como grupo de presión organizado pero bajo el paraguas común.

En la izquierda al contrario se están desarrollando batallas cruentas por el poder, con pocas dosis de diferenciación ideológica. Pablo Iglesias frente a Iñigo Errejón, o Pedro Sánchez contra Susana Díaz, hacen que Podemos y el PSOE se encuentren en plena ebullición fratricida, debilitados en esas guerras absurdas. No sólo en sus correspondientes territorios, también entre ellos.

Reconozco que también, al igual que a una parte importante de la ciudadanía, la aparición de Podemos en la escena social y política me produjo una sensación de ilusión. Es cuando menos curioso que una de las acepciones de ésta palabra sea “esperanza que carece de fundamento en la realidad” que quizás venga muy bien para éste caso.
Su inicio fue espectacular, rutilante, era como una bocanada de aire fresco que irrumpía en un panorama político demasiado envejecido, obsoleto. Rompía con todos los estereotipos ver a un grupo de jovenzuelos universitario subiéndose a las barbas del poder establecido con propuestas novedosas, incluso rompedoras, en las formas y en el fondo.
Eso en un momento de especial decepción de la ciudadanía, desmoralizada, cabreada con el machaque de la derecha gobernante y la parálisis de una izquierda que ni estaba ni se la esperaba. Representándolo gráficamente era como echar una piedra en un estanque pleno de quietud pero enfangado.
El problema fue que al menos mi idilio con ellas y ellos duró poco. Justo hasta comenzar a detectar signos de prepotencia, de una cierta chulería cargada de tópicos como considerar “casta” a todo los que no fueran de los suyos. Perdón, debo decir de los suyos, suyos. Resulta curioso que ya no utilicen esa acepción, quizás conscientes de que ya ellos y ellas ya se han acabo convirtiendo en esa casta que antes criticaban.
Por eso esa ilusión que genera entusiasmo y alegría se fue transformando poco a poco en decepción (frustración que se da al desengañarse de lo que no satisface nuestras expectativas).
Lo más triste, quizás lo más doloroso es que bajo esa capa exterior de colores y viento fresco hemos ido descubriendo el gris, las deficiencias, las perversiones y maldades del ser humano, los viejos tics de los viejos aparatos que también se descubrían en su seno. Lo de siempre recubierto de una falsa originalidad.
Así durante el periodo previo a la II Asamblea de Vista Alegre los peores defectos de los partidos clásicos han emergido con fuerza en esa batalla brutal entre “pablistas” y “errejonistas” en la que ha valido todo.
Observar esa pelea en algunos instantes barriobajera da también para entender que las diferencias políticas, ideológicas, resultaban mínimas y desde luego eran y son fácilmente sintetizables. Quizás la única relevante tenga que ver, aunque no se haya dicho con claridad, la que existe entre el pactismo con la otra izquierda, el PSOE, que defiende Errejón y la confrontación de Iglesias. Poca cosa para tanto ruido. Ahora conocido que Iglesias ha ganado de manera arrolladora, habrá que observar si como en los partidos clásicos aplica el rodillo, o de manera innovadora, integra y suma.
Pero también ese PSOE, la otra izquierda se encuentra en plena convulsión. Después del golpe de estado del Comité Federal del pasado Octubre las dos posiciones han paseado sus diferencias por los diferentes territorios expectantes ante la decisión de sus dos líderes. Pedro Sánchez al fin dio el paso en su multitudinario acto en Dos Hermanas, Susana Díaz aún medita a la vista de la marea de apoyos que está recibiendo su contrincante por cada lugar por el que pasa.
Él y sus leales escuderos Odón Elorza, Zaida Cantero, José Luis Ávalos y el resto de los sargentos que aún le quedan tras el abandono en masa de generales y coroneles. Quizás no los necesite ante unas primarias en las que el voto del más humilde afiliado vale igual que el del más poderoso general. A día de hoy Susana tiene esos generales y Pedro la soldadesca. Las guerras ya se sabe las ganan ellos y ellas, con su valor, su arrojo. Quizás en esta ocurra lo mismo.

Puede que ese acto de Dos Hermanas sea un momento histórico no sólo para un socialismo a la deriva sino incluso para una izquierda que de momento ni está, ni se la espera. Puede ser que su discurso, mucho más escorado a la izquierda que cuando era Secretario General del PSOE, sirva para su recuperación, para su renacimiento después de una tenebrosa particular II Edad Media.
El PSOE necesita reinventarse, la izquierda de este país también y ver al lado de ese Pedro Sánchez resucitado a Elorza y Tapias da al menos para concebir la esperanza de que lo haga desde la izquierda y para la izquierda. Este país lo necesita ante una derecha encarnada por  Rajoy y su PP cada vez más insultantemente fortalecida. Los últimos discursos de éste entre faltones y prepotentes necesitan de una respuesta contundente que ese trío, Sánchez, Elorza, Tapias puede propiciar.

No se debe mirar hacia detrás, porque como en la Biblia se corre el riesgo de convertirse en estatua de sal. No más mirar al pasado, a los Comités Federales de la vergüenza, ni tampoco obsesionarse con las traiciones, ni con mensajes ya caducos, aunque hayan tenido tirón hasta ahora entre las bases socialistas. El No en no debe dar paso a un sí es sí de esperanza, a unas propuestas que ilusionen en positivo.

En ellas adquiere una importancia relevante solucionar las viejas tensiones centro-periferia, evitar el choque de trenes con Catalunya con planteamientos audaces, imaginativos y generosos como la defensa de un Estado Federal Plurinacional que lleve adjunta una propuesta sobre el derecho a decidir que encaje constitucionalmente, o plantear que se debe abrir un proceso constituyente que nos lleve a una reforma progresista de nuestra actual Constitución que incluya una decisión sobre el modelo de Estado. República frente a monarquía.

Trabajar las ideas es lo más importante, ponerlas negro sobre blanco no en un “tocho” de 200 páginas que nadie se lea, sino en un folio con 10 propuestas sería suficiente. Y una recomendación; aunque sea impopular debe trabajar también la necesidad de consolidar la paz y la convivencia después de los años de “plomo y fuego” de ETA. No debe temer tampoco a afrontar ese espinoso problema de manera audaz.

Momentos convulsos para una izquierda que corre el peligro de convertirse en líquida, siguiendo las reflexiones del recientemente fallecido Sygmunt Bauman. Con candidatos que van y vienen, inconsistentes, vacíos de contenido, confrontaciones personalistas, batallas exclusivas por un lugar en el poder, mientras la sociedad que dicen representar observa entre perpleja y decepcionada su devenir.

Evitar esa liquidez es tarea de quienes tomen el poder, en Podemos ya se conoce que Iglesias y en el PSOE quien gane sus primarias Dotar sus propuestas de contenido ideológico, sólidas, contundentes, profundas, alejadas de esa liquidez que inunda nuestra sociedad actual.

Después trabajar por restañar heridas, por buscar puntos de encuentro, de síntesis y unir fuerzas para plantar cara a esa derecha prepotente, aquí y allí. Precisamente ahora que se cumplen los cien años de un hito histórico: la Revolución en Rusia. Unidad, unidad de la izquierda para tomar el poder y defender los intereses de las capas populares, en especial las más débiles. Podemos y PSOE unidos dentro y fuera, ese es el futuro, ese el reto.

Veremos si están a la altura de las circunstancias.

Fdo.: José Luis Úriz Iglesias (Afiliado al PSC viviendo en Navarra)

Villava-Atarrabia 13 Febrero 2017







miércoles, febrero 8

¿Una izquierda líquida?


Artículo publicado en Gara, Diario de Noticias de Navarra y Navarra Información

El recientemente fallecido Zygmunt Bauman introdujo en sus reflexiones la idea de sociedad líquida, modernidad líquida, e incluso amor líquido. Intentaba definir con ellas el actual momento de la historia donde todo parece efímero, frente a lo que vivimos nuestra generación y la anterior en la que lo consistente se imponía.

Casas fuertes, de ladrillo, empleos que duraban toda la vida laboral, matrimonios que acababan con la muerte, amistades eternas. Ahora esa liquidez acaba generando relaciones de usar y tirar, inconsistentes, empleos en precario, una sociedad voluble, amores volátiles y dispersos.

Ahora todo es líquido como el agua en un vaso que cambia de posición a la menor vibración. Esa sensación de interinidad va desde la situación profesional, familiar, amorosa o vivencial. Es como si cambiáramos de traje, o de camisa, cada mañana. Esa situación produce inestabilidad, inconsistencia, miedo, nadie puede sentirse seguro, la todo poderosa clase media de antaño ha saltado hecha añicos y se encuentra en KO técnico.

Bauman en su reflexiones planteaba que se estaba produciendo una “devastación emocional y mental de muchos jóvenes que entran ahora al mercado de trabajo y sienten que no son bienvenidos, que no pueden añadir nada al bienestar de la sociedad sino que son una carga”. Y concluía, “la gente que tiene un empleo experimenta la fuerte sensación de que hay altas posibilidades de que también se conviertan en desechos” con lo cual esa sensación de liquidez se incrementa.

Esta liquidez de la sociedad, se traslada a las relaciones humanas, el amor ya no es como antes, le falta anclaje, fuerza en su construcción, porque los sentimientos cada vez son más vacuos, vacíos de contenido. Se cree que se siente, pero al menor envite ese estado líquido hace que se derrame por el suelo desperdiciando el empuje que provoca un sentimiento profundo consolidado.

La política actual también se ve infectada, invadida por ese estado de liquidez. Los y las políticas son personas y por tanto susceptibles de sufrir esa terrible enfermedad. Afecta así a sus comportamientos y por lo tanto a esa política cada vez más débil, con ideas poco profundas que a veces recuerda al famoso diálogo de los Hermanos Marx: “Estas son mis condiciones (ideas), pero si no le gustan tengo otras”.

Pero dentro de esa política afecta especialmente a una izquierda vacía de ideales y huérfana de ideólogos. Lo que existe hoy mañana desaparece. Lo ocurrido en Francia y lo que está ocurriendo en España o Italia es un ejemplo de ese estado de liquidez por el que atraviesa especialmente la izquierda europea.

En el caso de Francia afectada por el virus de la incertidumbre los candidatos de PSF aparecen y desaparecen. El heterodoxo Hamon ha vencido en sus primarias al oficialista Valls que a su vez había desplazado al anterior líder Hollande. Cuando parecía que lo más conservador del socialismo francés se disponía a dar batalla a lo más rancio de la derecha, Fillon el extremo del centro y Le Pen el extremo de la derecha, la militancia socialista da la campanada imponiendo con sus votos a un socialista de izquierdas, vamos cómo debe ser un socialista.

Quizás ahora esa sensación de liquidez pueda desaparecer, aunque cabe la posibilidad de que Hamon, como Corbyn en Inglaterra, Tsipras en Grecia, o Renzi en Italia acaben pragmatizados volviendo a esa izquierda a su estado de liquidez.

La misma liquidez que se observa en nuestro país, con un PSOE a la deriva y un Podemos que no acaba de encontrarse, ambos en plena lucha fratricida. Observar la poca consistencia que existe en sus debates más personalistas que de fondo, produce decepción. Se observa también aquí ese estado de liquidez que apuntaba Bauman.

Sólo la reaparición de un nuevo Sánchez con un discurso más potente, ideologizado, de izquierdas, con propuestas novedosas que cuando era Secretario General, puede dar un poco de esperanza. Eso y la rebelión de las masas de afiliación que se está produciendo en el seno del PSOE.

Aunque Sánchez debe dejarse aconsejar por gentes sólidas para evitar patinazos como asegurar que si pierde se retira de la política. Eso compañero Sánchez es ser un político líquido, porque el consolidado, el potente, sigue luchando aunque pierda.

Curiosamente parecía que ese fenómeno fuera más fácil en un Podemos mayoritariamente joven, pero al igual de la Revolución en Rusia ahora que se cumplen los 100 años, se dio allí cuando todos los análisis apuntaban a que fuera en la Alemania industrializada y con una clase obrera potente.

Si esa marea revolucionaria socialista es capaz de imponerse en las primarias, la izquierda española celebrará ese centenario con una gran noticia. Ojalá……..

Fdo.: José Luis Úriz Iglesias (Afiliado al PSC viviendo en Navarra)

Villava-Atarrabia 6 Febrero 2017



martes, enero 31

Y en eso llegó Pedro Sánchez

Publicado en Gara, Diario de Noticias de Navarra y Navarra Información

Quién no recuerda la letra de la combativa canción de Carlos Puebla “Y en eso llegó Fidel”. “Se acabó la diversión, llegó el Comandante y mandó parar” decía una de sus estrofas.

Quizás también se pueda aplicar a lo ocurrido ayer en el acto de Pedro Sánchez en Dos Hermanas, en el feudo de su contrincante Susana Díaz. Allí en plena euforia de sus seguidores pronunció la frase que llevaban esperando mucho tiempo: Será un honor representar vuestro proyecto. Aquí en Andalucía os digo que seré vuestro candidato a la secretaria general.

Le costó pronunciarla y lo hizo contestando a los gritos de “Dilo ya, dilo ya!”. Ese era el momento, ese el lugar, rodeado de los máximos representantes de la izquierda del socialismo español, Odón Elorza y José Antonio Pérez Tapias, curiosamente su contrincante en las primarias que ganó y ahora a su lado, codo con codo.

Puede que ese acto de Dos Hermanas sea un momento histórico no sólo para un socialismo a la deriva sino incluso para una izquierda que de momento ni está, ni se la espera. Puede ser que su discurso, mucho más escorado a la izquierda que cuando era Secretario General del PSOE, sirva para su recuperación, para su renacimiento después de una tenebrosa particular Edad Media.

El PSOE necesita reinventarse, la izquierda de este país también y ver al lado de ese Pedro Sánchez resucitado a Elorza y Tapias da al menos para concebir la esperanza de que lo haga desde la izquierda y para la izquierda. Este país lo necesita ante una derecha encarnada por  Rajoy y su PP cada vez más insultantemente fortalecida. Los últimos discursos de éste entre faltones y prepotentes necesitan de una respuesta contundente que ese trío, Sánchez, Elorza, Tapias puede propiciar.

No se debe mirar hacia detrás, porque como en la Biblia se corre el riesgo de convertirse en estatua de sal. No más mirar al pasado, a los Comités Federales de la vergüenza, ni tampoco obsesionarse con las traiciones, ni con mensajes ya caducos, aunque hayan tenido tirón hasta ahora entre las bases socialistas. El No es no debe dar paso a un sí es sí de esperanza, a unas propuestas que ilusionen en positivo.

En las primarias anteriores el impulso en el debate ideológico lo puso Pérez Tapias, ahora desde el lado de Sánchez deben emerger con fuerza esas mismas propuestas, aquél decálogo que puso sobre la mesa la solución a los grandes retos del futuro.

Recuperar ese decálogo actualizado sería un elemento positivo en esta contienda. Para llevarla no hacia una confrontación personal entre lo que encarna la actual Gestora y ese nuevo Sánchez, sino que se produzca en el terreno de las ideas, en lo ideológico.

Recordar de manera breve esos diez puntos: 1 Lucha contra el paro desde una política económica socialista frente a la anti política liberal, reconstrucción del Estado social, potenciación de la sanidad pública y apuesta por una educación pública de calidad, 2 Promoción de una cultura como derecho y como recurso, 3 fiscalidad justa, 4 defensa de las libertades y políticas de igualdad más una democracia inclusiva para una sociedad pluralista, 5 laicidad del estado, 6 reforma federal del Estado de las autonomías hacia un Estado Federal Plurinacional, 7 promover la apertura de proceso constituyente para un renovado pacto constitucional, 8 política transformadora en el marco de la UE, 9 recuperación de la dignidad política, 10 PSOE: partido socialista de ciudadanas y ciudadanos.

Haría bien Sánchez y su equipo en trabajarse propuestas de este tipo que ilusionen, en lo táctico y en lo estratégico, desde soluciones a los problemas más cotidianos, paro, crisis, pobreza energética, posición ante los Presupuestos del PP, sobre la “Ley mordaza”, la reforma laboral, la “Ley Wert”, etc., hasta las de alcance de más largo plazo.

En estas últimas adquiere una importancia relevante solucionar las viejas tensiones centro-periferia, evitar el choque de trenes con Catalunya con planteamientos audaces, imaginativos y generosos como la defensa de un Estado Federal Plurinacional que lleve adjunta una propuesta sobre el derecho a decidir que encaje constitucionalmente, o plantear que se debe abrir un proceso constituyente que nos lleve a una reforma progresista de nuestra actual Constitución que incluya una decisión sobre el modelo de Estado. República frente a monarquía.

Si Pedro Sánchez es capaz de llevar el debate en estas complejas primarias al terreno de las ideas, de las propuestas, es probable que acabe acorralando a una Susana Díaz que también las tiene, pero que no coinciden con el sentir mayoritario de la militancia del PSOE. Esa confrontación la obligaría o bien a ponerlas sobre la mesa, con consecuencias negativas para sus ambiciones, o a situarse en la ambigüedad que igualmente la descalificaría para dirigir un nuevo PSOE.

Pedro Sánchez igualmente debe aprender del periodo de traiciones y abandonos que ha sufrido. Se ha quedado sin generales ni coroneles, pero tiene una tropa aguerrida dispuesta a dar batalla, también ideólogos de izquierdas de la talla de los comentados Elorza y Tapias más Andrés Perelló, otra cabeza bien amueblada. En ellos debe apoyarse, más las y los diputadas del No, figuras emergentes como Zaida Cantero, gentes de las plataformas o de ese caudal de ideas que supone actualmente el PSC.

Trabajar las ideas es lo más importante, ponerlas negro sobre blanco no en un “tocho” de 200 páginas que nadie se lea, sino en un folio con esas 10 propuestas sería suficiente. Y una recomendación; aunque sea impopular debe trabajar también la necesidad de consolidar la paz y la convivencia después de los años de “plomo y fuego” de ETA. No debe temer tampoco a afrontar ese espinoso problema de manera audaz.

El pasado sábado en Dos Hermanas comenzó un largo y difícil camino. Ahora la artillería pesada de los poderes fácticos apunta a ese nuevo Pedro Sánchez más peligroso que nunca para sus intereses mezquinos. No importa, esta guerra la va a ganar la izquierda, porque estábamos parados y en eso llegó Pedro Sánchez y mandó avanzar. Como en Francia Benoit Hamon.

El futuro de nuevo puede ser para una izquierda rearmada ideológicamente. Preparémonos para la lucha, luchemos……y ganemos.

Fdo.: José Luis Úriz Iglesias (Afiliado al PSC viviendo en Navarra)

Villava-Atarrabia 29 Enero 2017






domingo, enero 22

Enero negro: 40 años sin olvido, ni perdón:

Artículo publicado en Deia el 23 Enero 2017

Aunque últimamente esté ciertamente apagado, ha existido y existe aún en algún reducto intelectual la idea de que estamos en plena II Transición. Esta idea viene derivada de la eclosión política que ha supuesto en nuestro país, la aparición en la escena política de nuevos partidos como Podemos o Ciudadanos.

La primera se puede decir que se inició el Sábado Santo de 1977 con la legalización del PCE. Recordaba también al hilo de esta circunstancia el terrible Enero que sufrimos anteriormente, justo hace ahora 40 años y que viví en primera persona. Aquellos acontecimientos tan bien reflejados por Bardem en su espléndida película. Ya se sabe que las efemérides se recuerdan con más intensidad cuando son múltiplos de 5, es este pues uno de esos casos con el redondo 40.

En el instante de escribir estas líneas tengo muy vivos en mi memoria aquellos dramáticos días. En aquel tiempo militaba en el PCE y en Comisiones Obreras; en la Universidad de Madrid donde estudiaba y en el sector de Artes Gráficas donde trabajaba. Se inició el domingo 23 de Enero de 1977, cuando un grupo de ultraderecha asesina al joven Arturo Ruiz en una manifestación pro amnistía en el cruce de las calles de Silva y Estrella, en la trasera de la Gran Vía (entonces avenida de José Antonio) de Madrid.  Me encontraba cerca con los compañeros de la Universidad y aún me llegan las sensaciones de indignación, miedo y rabia contenida al ser informados de ello. 

Al día siguiente muere la estudiante de sociología María Luz Nájera, por el impacto del bote de humo que recibe en la manifestación en protesta por la muerte de Arturo. Recibe el golpe en la esquina de la Gran Vía con la calle de Libreros, también cerca de donde estábamos. Impactados por ambos hechos toda la izquierda antifranquista se conmociona.
Precisamente aquel terrible 24 de Enero teníamos previsto reunirnos el PCE de Artes Gráficas en el despacho de los abogados laboralistas de Atocha, lugar que alternábamos con el de Españoleto, pero nos llamaron para suspenderla porque había otra más importante, la del Transporte que por entonces estaba en huelga. La sustituimos por una mini reunión en mi casa, que también solíamos utilizar en momentos puntuales.

Había negros nubarrones, y algo se barruntaba pero a pesar de la rabia y la indignación se nos recomendó desde la dirección del PCE tranquilidad, y en tras el debate que tuvimos decidimos acatar esa decisión.

A medianoche sonó el teléfono de mi casa. Un camarada, Eugenio, me informaba de lo de Atocha. Asesinados Enrique, Sauquillo, …seis en total y heridos graves Lola, Alejandro…Pensé que podíamos haber sido nosotros. Luego una vorágine de reuniones, asambleas, contactos, y sobre todo un mensaje claro: hay que mantener la calma, no responder a la provocación.

A pesar de la rabia contenida por nuestros camaradas asesinados apretamos los dientes y tragamos el sapo. Éramos comunistas y por tanto teníamos una mayor responsabilidad, más aún en los complejos momentos que nos tocaba vivir.

Después el impresionante entierro en el que participé activamente en el “servicio de orden”, con la sensación de estar viviendo momentos históricos. Incluso la anécdota nunca aclarada de aquel helicóptero que la sobrevoló, la leyenda negra se encargó de asegurar que era el propio Rey Juan Carlos I quien lo pilotaba. Luego con el tiempo entendí que aquel llamamiento a la calma de mi partido fue clave para conseguir la democracia, y desde entonces defiendo esa misma reacción en circunstancias parecidas.

Antes otro día de Enero, fatídica casualidad, el 21 pero años atrás en 1969, caía asesinado por la policía franquista Enrique Ruano. Conocí a Enrique en la lucha anti fascista, era de mi misma quinta, aunque en aquel tiempo yo militaba en el PCE y estudiaba en la Escuela de Telecomunicaciones.
Allí un día de Enero nos enteramos de su muerte, de su asesinato, recuerdo las conversaciones con José Luis “Avinareta”, Pepe Carpintero, Manolo Briso, Manolo Gamella, aunque los dos últimos eran de la FUDE teníamos una muy buena relación, nos estremecimos al pensarlo. El franquismo agonizaba, lo sabíamos, pero temíamos sus últimos coletazos, y éste fue uno de ellos.

También conocíamos a sus torturadores, a sus asesinos, el comisario Conesa, el temible Yagüe, y un sádico, “Billy el niño”, o lo que es lo mismo Juan Antonio González Pacheco. No los conocíamos físicamente todavía pero circulaba por los círculos de lucha antifranquista su crueldad.  Posteriormente la conocimos de manera directa. 

En aquel tiempo se estaba discutiendo el Estatuto para la Politécnica, y la izquierda lideró esa lucha, yo era representante de Teleco, y después de una reunión clandestina en Caminos, al salir camino del autobús, paró bruscamente un Seat negro a mi lado, supe enseguida lo qué suponía aquello, bajaron dos policías de la Brigada Político Social, uno de ellos era “Billy el niño”.

Creo que nunca se borrará de mi mente aquella cara. Ahora vuelven a mí los recuerdos de aquellos interminables días en la DGS, en la Dirección General de Seguridad de la Puerta del Sol. Aquel tétrico edificio que aún me da escalofríos al pasar delante, por más que ahora sea la sede del Gobierno de la Comunidad de Madrid.


Hoy al recordar aquellos hechos pienso que también en esa ocasión pude ser yo, cuando Billy “actuaba” y uno de sus compañeros le decía “ten cuidado que se te va a ir la mano otra vez y lo vas a matar”, resuenan esas palabras y las recuerdo como si fueran ahora, y su respuesta “no importa, hacemos como con Ruano, lo tiramos por la ventana y decimos que se quería escapar”.

Pienso en Enrique, en todos los Enriques que dejamos por el camino, en aquellos camaradas, los abogados de Atocha, por eso escribo estas líneas, que son, que quieren ser un homenaje a quienes lucharon codo con codo conmigo y hoy ya no están. Mirar la vista atrás no te convierte en estatua de sal, es una obligación para mantener viva la memoria.

Recordando aquellos Eneros observo la presión intolerable que sufre la izquierda en el actual y aquellas sensaciones experimentadas entonces las vuelvo a tener ahora. Siento que vuelve la presión agresiva del fascismo, ahora con otra cara y otros nombres:  el mercado,  el capitalismo cada vez más agresivo y cruel, el peligro de los Donald Trump de turno, el control del PP, los poderosos poderes fácticos mediáticos, las leyes represivas incluida la “Ley mordaza”, la intolerancia, la sensación de peligro sólo por pensar diferente, la incomprensión de muchos.

Echo de menos que en aquel tiempo existía una mayor camaradería entre los que luchábamos. A diferencia del momento actual en el que cierta insolidaridad, la ambición, la insensibilidad, el borreguísimo, o la traición dominan una parte de la política. Veo con dolor la izquierda quebrada, sin capacidad de reacción ante las agresiones y a guantazos dentro y fuera de sus respectivos partidos.

Estamos en otro tiempo, pero esta tarde de invierno recuerdo aquellos momentos, aquellos días, aquellos interrogatorios crueles, aquellas gentes, a mis camaradas caídos con sensaciones profundas, muy profundas, y alguna lágrima asomando por mis ojos, sintiendo que al recordarlos recupero mi capacidad para llorar de emoción.

Pero también para luego lavarme la cara con agua muy fría y continuar la lucha, también en su nombre, una lucha revolucionaria, activa, valiente que frene estas nuevas agresiones de un fascismo diferente pero igual de insaciable, cruel. Para luchar por reinventar al PSOE como partido de izquierdas, o buscar con fuerza la unidad de esa izquierda.

Os recuerdo hoy, os recordaré siempre camaradas, compañeros…..vuestro ejemplo me guía y guiará, sé que también vosotros no consentiríais sin alzar vuestra voz que la izquierda no gobierne pudiendo hacerlo.

Os recuerdo, y a través de esta reflexión intento que os recuerden todas aquellas personas que la lean. Y no perdono a vuestros asesinos.

Fdo.: José Luis Úriz Iglesias (Afiliado al PSC viviendo en Navarra)

Villava-Atarrabia 16 Enero 2017


lunes, enero 16

El PSOE en su encrucijada final


Publicado en Navarra Información y Gara

No es la primera vez que el PSOE se ha situado en su encrucijada, aunque esta parezca la definitiva.

Lo ocurrido en el Comité Federal del pasado sábado demuestra que se encuentra justo ahí. Después del terrible mes de Octubre, de los tumbos que ha ido dando desde que de una manera deshonrosa permitió a Rajoy y su corrupto PP seguir gobernando, ha dado una última lección del esperpento en el que está metido.

Las lúcidas palabras de uno de los pocos intelectuales que le quedan, José Antonio Pérez Tapias, que junto con Andrés Perelló había presentado una propuesta de primarias y Congreso Extraordinario en el mes de Abril, indican la falta de democracia de quien debiera ser adalid de la misma.

Un fantasma de pasado como José Blanco se permitió impedir la votación al grito de “yo he hecho los estatutos, yo los interpreto”, al más puro estilo de “el poder soy yo”. Prácticas autoritarias frente a un deseo de democratización del partido, que impregna unas bases socialistas alzadas en armas contra la tiranía.

Unas bases que han llenado el país de plataformas y colectivos defensores del No, de luchadores por lograr esa democracia interna, de gentes que pelean por unas primarias limpias y urgentes. No ha podido ser, al final la Gestora, una especie de títere manejada por Susana Díaz, ha impuesto su rodillo en un órgano plagado de gentes que ganan del partido, que deben su salario a él y que temen perderlo con posturas contrarias al poder establecido.

Así después de 17 intervenciones en contra acaban convirtiéndose en apenas 5 votos a la hora de la verdad, cuando un brazo alzado puede suponer tu despido fulminante de tu puesto de trabajo. Quizás hasta que no exista una norma que evite que más del 25  o 30 % de ese máximo órgano de decisión pueda estar en manos de liberados, sean internos o institucionales, no se pueda trasladar a él el sentir de la afiliación.

A las pocas horas uno de los que abandonaron a Pedro Sánchez, de los que cambiaron el no por la abstención, Patxi López, anuncia su candidatura. ¿Está el dubitativo ex Secretario General detrás de esta candidatura? ¿Está alentada por Susana Díaz en ese intento de “divide y vencerás”?
Quizás ambas, pero lo que resulta evidente es que después de este movimiento, por otro lado anunciado hace semanas, la opción de Sánchez pierde fuelle y le exige una concreción inmediata para no quedar absolutamente difuminada.

Mientras tanto todo el movimiento revolucionario explosionado en el interior del PSOE, asiste entre perplejo e indignado a este lamentable espectáculo, sin saber muy bien qué se puede hacer.

Y esa es realmente la pregunta: ¿qué hacer?

Sólo existen dos hipótesis posibles para ese ilusionante y novedoso movimiento surgido de unas bases cansadas de manipulación, de ser ninguneadas, ignoradas por una cúpula de burócratas.

Antes que nada y aunque sea de manera dolorosa, dejar constancia de que el plan A, que Pedro Sánchez liderara la revuelta, puede haber dejado de existir. Tiene todo el apoyo si decide continuar, es el líder incuestionable de esta revuelta, pero resulta necesario, imprescindible que baje a la arena de manera inminente y aclare su situación.


Si se diera el final del plan A, de manera inmediata debemos diseñar con urgencia un plan B que pudiera recoger lo que aún quede de ese poderoso ejército. Dependiendo del tiempo empleado éste será más o menos numeroso, de ahí lo urgente del movimiento. 

Un ejército diezmado pero aún con capacidad de plantar batalla necesitará un nuevo líder que recoja la bandera abandonada por Sánchez. Debe ser del grupo del No, en ningún caso de quienes en el fragor de la anterior batalla abandonaron ese principio. Eso deja fuera lógicamente a un Patxi López difuminado y blando.

En estos dos largos meses ha habido un grupo de diputados del No, de las gentes que se lo jugaron todo para mantener la dignidad del socialismo, que se han recorrido este país de norte a sur y de este a oeste, agrupación tras agrupación, acto tras acto, rodeándose de miles de militantes que veían en ellos la representación de la dignidad.

De entre ellas y ellos (más ellas que ellos) emerge una figura con capacidad de liderazgo y experiencia política profunda: Odón Elorza. Político bregado en circunstancias difíciles en la Donosti de los años de plomo y fuego, que plantó cara al mundo de ETA, pero que al mismo tiempo tuvo una inmensa capacidad de consenso, incluso con ellos. Una figura respetada en ambas orillas de aquel río de aguas turbulentas.

Una figura así necesita el socialismo de futuro, valiente, honesto, coherente, de izquierdas, con un bagaje ideológico e intelectual consistente.

Ese periplo por las agrupaciones le ha hecho conseguirse el respeto y apoyo de la  militancia de base. Se lo ha currado después de votar No a Rajoy y el PP, de ser leal a los principios aprobados y también al líder hasta que este ha dicho basta, hasta aquí llego y se ha bajado del carro.

Si toma esa decisión debe rodearse de quienes en estos meses han estado en este lado de la barricada, desde ideólogos como José Antonio Pérez Tapias, Andrés Perelló o Josep Borrell, hasta las decenas de gentes que se ha encontrado en su largo periplo, cuadros medios y gente sana del partido. Ningún general, ni siquiera coronel.

Después lo justo sería que Pedro Sánchez apoyara a quienes le han sido leales en este sainete esperpéntico, no solamente a él sin también a sus principios. Las ideas que han ido desgranándose en cada una de esas reuniones por las han ido pasando Odón, junto con diputadas del no como Zaida Cantero, Susana Sumelzo o Luz Martínez Seijo.

Que sea una candidatura coral del No, con las gentes que fueron leales al espíritu socialista, gentes de izquierdas, con un programa nuevo para la refundación de un PSOE en su encrucijada vital, justo al borde del precipicio.

Sin importar mucho el apoyo que pueda tener, porque lo importante es que alguien valiente mantenga alzada la bandera de aquel movimiento, que estas maniobras sucias, traicioneras y subterráneas no acaben con aquella ilusión. Después poner negro sobre blanco las propuestas en un programa de futuro no solo del socialismo, también de la izquierda.

Hay que intentarlo, no se puede, no se debe dilapidar, tirar por la borda todo el activo de ese movimiento único e histórico. Hay que animar a Odón a que dé el paso y a Pedro a que le apoye, con el resto del No como una gran marea de cambio en el socialismo. Si no somos capaces de convencerle que sea otro, u otra, pero que el día que votemos haya una papeleta del NO. Veremos….

Fdo.: José Luis Úriz Iglesias (Afiliado al PSC viviendo en Navarra)


Villava-Atarrabia 16 Enero 2017

miércoles, enero 11

Qué pedir al 2017



Artículo publicado en Deia el 11 Enero 2017

Durante los 68 años de mi vida creo que el año más negro vivido dentro y fuera de nuestro país es el que nos acaba de dejar, el terrible bisiesto 2016 y eso que viví una parte del franquismo. Copiando a los antiguos romanos cabe definirlo como “annus horribilis” por su trayectoria y por la devastación que ha dejado a su paso.

Ahora comienza un nuevo año, el 2017, cada inicio solemos en privado o en público, en lo personal o colectivo, pedirle al recién nacido una serie de deseos. Estos son los míos en este inicio:

Primero de nada que no se cumplan las ocho profecías de Nostradamus que según sus intérpretes pasarían desde la muerte de un papa progresista como Francisco, la ingobernabilidad de EE.UU., pasando por un holocausto nuclear, o un gran terremoto en occidente. Negro panorama que visto desde el momento en que se publica esta reflexión no parece tan lejano, al menos en algunos de los temas.

Pero eso son las predicciones y deberíamos en el inicio del año situarnos en los deseos. Quizás el más importante sea en lo colectivo, que seamos capaces de rebelarnos ante tanta injusticia, ante la inmensa crueldad de un capitalismo que ha sido capaz de renacer de sus cenizas a costa del esfuerzo y sufrimiento de las capas populares.

Que de una vez por todas aparquemos nuestra apatía, nuestro acojono o nuestra cobardía y seamos capaces, junto a la mayoría de la ciudadanía de alzarnos y luchar, luchar con las pocas armas que aún tenemos, incluso recuperando formas de lucha ya olvidadas. Viendo el desolador panorama actual no parece demasiado fácil conseguirlo.
En un mundo, en especial el primero, cada vez más individualista e insolidario no es muy probable que de pronto surja un movimiento de estas características. Habría que hacer una breve referencia a que si esto vale para la mayoría del personal, no lo es para una minoría de personas que aún mantienen la bandera de la solidaridad y el compromiso con riesgo y sacrificio.

Así lo ocurrido con los activistas Begoña Huarte y Mikel Zuloaga indica estas dos verdades, que existe una inmensa mayoría que pasa de lo que les esté ocurriendo a los refugiados, de sus sufrimiento, pero al mismo tiempo que gentes como ellos son capaces de jugársela para ayudarles. Al menos ambos mantienen la esperanza de un mundo mejor.

Por ahí debe ir otra de las peticiones igualmente difíciles de conseguir. Que la situación en lugares como Siria, Afganistán, Iraq, o Turquía se vaya encauzando desde medidas diferentes que bombardear masacrando a la población civil y este nuevo año sea el de la solución de un conflicto que es el causante directo, o indirecto, del terrorismo que nos asola.

Quizás sea ingenuo pensar, que si algunas mentes enloquecidas dejan de ver por nuestras televisiones como se desangran niños y mujeres en sus lugares de origen, se abstengan de tener impulsos criminales. Al menos que se vayan atenuando.
Mirando a las tres superpotencias cabe pedir un poco, o mucho de sensatez a sus dirigentes, nuevos o antiguos. Produce escalofríos  ver que el futuro de la humanidad este año pueda estar en manos de psicópatas. Quizás la única esperanza sea que al menos sus asesores eviten que lleven al mundo a su extinción definitiva.

En este caso también la cuestión económica puede tener una importancia vital. Si el proteccionismo que defiende Trump, choca con el dragón emergente de China, o las ambiciones desmesuradas de un Putin inescrutable, la cosa puede ponerse muy fea, en especial para una Unión Europea anclada y mirándose al ombligo.

También cabe hacer peticiones en lo referente al medio ambiente, e igualmente con los mismos protagonistas. La Cumbre de Paris se cerró con un acuerdo histórico contra el cambio climático. Los 195 países reunidos en la capital francesa lograron ese acuerdo para limitar el aumento de la temperatura del planeta que cada vez resulta más peligrosa. Por primera vez la comunidad internacional se lo tomaba en serio.

Pero ahora las nuevas ideas de Trump pueden hacerlo peligrar y por eso hay que pedirle a este nuevo año que también ahí prevalezca de sensatez.

Otra petición tiene que ver con la izquierda, con la de aquí y la de allí, absolutamente desnortada, con crisis internas profundas, incapaz de dar alternativas a los grandes retos del siglo XXI. De ahí que se debe pedir al 2017 que primero ordenen sus diferentes casas y luego sean capaces de entenderse para poder enfrentarse a una derecha más unida que nunca, en lo político y en económico.

Esta izquierda necesita ideólogos, o por lo menos sacar provecho a los pocos que aún le quedan, curiosamente todos ellos de edad avanzada y también lógicamente ideología.  Las nuevas generaciones viven tan deprisa que son incapaces de observar la realidad y encontrar instantes de reflexión y sosiego.
También hay peticiones para el inconcluso proceso de paz, en los tres ejes que aún quedan por resolver: desarme, situación de los presos y exiliados y convivencia. Ejes en los que afortunadamente existe un Foro Social Permanente que a contracorriente aporta alternativas y propuestas.

En un momento en el que los Estados español y francés se empeñan en poner palos en la rueda de una bici ya de por sí desgastada. El último incidente saldado con la detención de cinco activistas en Louhossoa acusados de poseer un arsenal de armas de ETA, cuando lo que realmente estaban haciendo era favorecer lo que los gobiernos impiden: que ETA se desarme definitivamente, demuestra esta actitud totalmente denunciable.

Por eso le pido al 2017 que el camino emprendido por el Foro Social Permanente en la conferencia de Aiete II, sirva para que el resto, especialmente los Gobiernos, lo recorran hasta lograr cerrar definitivamente este doloroso episodio de nuestra historia.
También hay peticiones sobre comportamientos sociales de efecto global. Leyendo la competición abierta sobre cuáles eran las palabras del año, la final estuvo entre dos que tienen que ver con ello, posverdad y populismo. De alguna manera indican el camino que al menos el primer mundo está recorriendo en eso que se denomina comportamiento humano.

Posverdad es un nuevo término que sustituye a lo que antaño definíamos como mentir, manipular, o tergiversar. Ahora en estos nuevos tiempos estas actitudes execrables se convierten en “circunstancias en que los hechos objetivos influyen menos en la formación de la opinión pública, que los llamamientos a la emoción y la creencia personal”. Recuerda a ese dicho popular de, “no hay peor ciego que el que no quiere ver”.
Por eso otra de las peticiones sería que la gente no se deje engañar por campañas de los medios de comunicación o las redes sociales y sea capaz de separar por su propia observación y raciocinio lo que es cierto de lo que no lo es.

La otra palabra que ha inundado el pasado año la política en general es “populismo”. Que por cierto tiene diferentes acepciones dependiendo de quien la utilice y contra quien lo haga.

Si nos quedamos con la definición más correcta, “tendencia política que dice defender los intereses y aspiraciones del pueblo”, parece evidente que se podía aplicar a cada partido existente sea de derechas o de izquierdas. Pero la realidad es que populismo acaba siendo la utilización demagógica de la acción política, para mediante planteamientos engañosos intentar engañar a la sociedad.

Ambas palabras se parecen en eso del engaño y por tanto también aquí cabe pedir a esa sociedad que se intenta manipular, para que tenga la capacidad suficiente de evitarlo desde la observación, el análisis y la reflexión. Difícil pero conveniente.

Me conformaría con que pueda ver hecho realidad en lo que me queda de vida, una parte importante de lo que le pido a este pobre 2017 que ya debe estar agobiado al leer esta larga lista de peticiones. Pero si hoy tuviera que elegir una sola de ellas me decantaría por la paz. La paz allí y la paz aquí. Una paz que evitara la terrible tragedia de los refugiados.

Por último y como no podía ser menos, deseo todo lo mejor en este nuevo año para los que me leen ahora y también para los que no lo hacen.

Fdo.: José Luis Úriz Iglesias (Afiliado al PSC viviendo en Navarra)

Villava-Atarrabia 9 Enero 2017